9/14/2024



33.- Hesperia (Orlando fragmento)

La última noche antes del viaje a China, Orlando tardó en acostarse, estuvo mirando y colocando de nuevo su pasaporte falsificado al lado de sus nuevas gafas, su equipaje de mano… todo estaba preparado sobre la mesa, lo movió de nuevo para que estuvieran perfectamente alineados, fue al baño y dio una vuelta por si hubiera olvidado algo, paseó por la habitación, cogió La Ilíada, se la llevó a la cama y se tumbó, tardó casi diez minutos antes de dejar el libro en la mesilla, había leído veinte veces la misma línea sin llegar a enterarse de quien hablaba. Se estiró, se giró, se puso boca abajo, cogió los auriculares y escuchó un rato a Buckley, la música consiguió relajarlo y le hizo dormir un par de horas.

Despertó con facilidad del sueño ligero, se notó descansado, fresco y totalmente desvelado. Demasiada adrenalina… y un problema a resolver, sólo… o en compañía… sonrió, decidió que iría de excursión. Cogió algo para cubrirse y se encaminó por el pasillo un par de puertas más abajo. La dueña descansaba ajena a todo el maremagnum que les esperaba por la mañana y que acosaba ferozmente a su agente libre. Hesperia dormía con la placidez de alguien a mitad de unas vacaciones, estaba girada hacia la pared y además de la almohada para la cabeza, tenía otra colocada a lo largo de su cuerpo sobre la que descansaba el brazo y la pierna derecha.

-Perfecto –pensó Orlando que conocía esa costumbre.

Ella le había le había dicho varias veces que podía venir y despertarla alguna noche, tocándola, que le parecía muy erótico, aunque aún no lo había hecho. Se acercó a la cama, se quitó la bata y se fue metiendo bajo las sábanas con todo el sigilo que le fue posible para no despertarla. Profundamente dormida, en sueños, acusó el contacto arqueando la espalda y pegando el trasero ligeramente al infiltrado. El estímulo fue fuerte, como una descarga, respiró hondo en silencio para contenerse, un poco después deslizó su mano hacia la pierna de ella que descansaba encima de la almohada extra y extendió la palma abierta en el muslo, cerca de la rodilla, la acarició muy despacio en dirección a él, bajó en un momento dado y siguió la caricia por la parte interna del muslo, la piel era suave y fina. Su contacto y su olor sumado a la excitación que ya experimentaba, le hacían tener que duplicar la concentración. Su mano siguió recorriendo centímetros lentamente y se encontró al poco en una amplia curva después de la cual tocó la camisola de seda que llevaba puesta únicamente. 

–Perfecto de nuevo. 

Extremó la delicadeza en sus dedos para tocarla bajo la curva, el camisón de seda, en el sueño, se había replegado hasta terrenos más septentrionales, lo cual facilitaba muchísimo su incursión. Quería que la caricia fuera muy suave, llegó hasta los labios y reconoció el terreno, con cuidado, pasó los dedos a lo largo de la vulva, investigando sus pliegues. No parecía que el contacto fuera a despertarla, así que decidió ir un poco más lejos, se mojó los dedos con saliva y bajó de nuevo, dejó que su dedo índice recorriera el filo de los montes, bajando de vez en cuando a las trincheras húmedas. Esta vez la durmiente sí acusó la caricia, presionó con la pierna sobre la almohada mientras suspiraba en sueños. Aprovechó para colocar su dedo sobre los labios internos y lo dejó quieto oprimiéndolos levemente como si formara parte del mismo movimiento de su dueña. Al poco, ella aflojaba la presión del muslo sobre la almohada y su respiración volvía a ser lenta y rítmica, esperó un poco más, y volvió al mismo juego de antes. Esta vez cubrió también de abundante saliva la entrada de la vagina y con el mismo sigilo, uno de sus dedos se dispuso a entrar. Los ejercicios que le habían enseñado conseguían que cualquier parte de su cuerpo se moviera con esa lentitud y sutileza, avanzando por milímetros, se había propuesto no despertarla hasta bastante más avanzada su invasión y empezaba a confiar en que iba a conseguirlo. La operación Insomnio en la Selva estaba cerca de completarse con exito, rió en silencio por el horrible nombre que se había inventado.

Dejó uno de sus dedos dentro mientras los demás seguían acariciando la superficie exterior. Ella volvió a pegarle la grupa y su miembro se colocó entre los dos hemisferios. De forma instintiva, al notarlo allí, la durmiente se arqueó de nuevo y se frotó con él, Orlando tuvo que hacer un gran esfuerzo de concentración para desviar su mente del apéndice que empezaba a sentir más duro de lo que deseaba e intentar que se relajara sin mucho éxito. Volvió a a tocarla, esta vez ahondando más entre los labios y buscando que la excitación bajara sus defensas y facilitara la ocupación. Hesperia se removió varias veces aunque con movimientos cortos y sin cambiar de postura. Ya no esperó más, a oscuras y a tientas se colocó el preservativo, recorrió con los dedos de nuevo la parte interior de su muslo dulce, hasta llegar a la entrada, sujetó su pene allí y respiró en silencio profundamente, sus riñones presionaron y empezó la incursión, como un ariete que penetrara por fin por las Puertas Esceas de Troya, consiguió que su miembro fuera apenas avanzando, pulgada a pulgada, un ariete aqueo que triunfante, conseguía derribar las defensas troyanas… 

De pronto notó la mano de Hesperia, algo alterada le palpó recorriendo su trasero y su espalda.

-… eh… ¿qué…  ¿quién… ¡Orlando!... eres tú…

-Buenas noches, ¿puedo pasar? – La agitación de su respiración duró apenas unos segundos, después la sintió sonreír en la oscuridad.

-Normal… -bostezó ligeramente- mente, eso se pregunta antes de entrar.

- …mmm… sí. –le dio un beso en el hombro- Pero… no quería despertarte.

-No sé por qué me cuesta creerlo. –Se movió, haciendo que la penetración avanzase un poco más, su mano fue de nuevo al trasero de él para apretarle contra ella.

-No, no, espera, no corras tanto. Estoy practicando los ejercicios tao con él. Ya ves que he conseguido que se mueva milimétricamente, ¿crees que puede haber más concentración y precisión?

Escuchó como ella reía. 

-Está bien –aflojó un poco su cuerpo- ¿No podías dormir? ¿Estás nervioso?

-Supongo que es eso, de pronto me he encontrado despierto y no sentía que el sueño iba a volver. No tengo miedo, pero creo que un poco de responsabilidad sí, no quiero fallar –sus riñones empujaron algo al pene y ella suspiró.

-No vas a fallar.

-Gracias por tu confianza, yo… hemos entrenado muy duro… todo… creo que va a ir bien. Quizá lo que me tiene despierto, es… la adrenalina.

-¡Ah! Es cierto, ¿cómo no me había acordado? Fue precisamente tu adrenalina la que nos hizo… -enfatizó la palabra-  pro-fun-di-zar… en nuestra amistad, aquella primera vez. –Hesperia notó cómo se endurecía el pene y se impulsaba algo más dentro de ella. -¿Y eso? ¿Pierdes concentración?

-Eres una malvada –la escuchó reír de nuevo- me has hecho recordarlo… la imagen se presentó muy fuerte, ¿así que profundizar?... ya te lo devolveré.

-Casi era la misma postura… yo estaba inclinada sobre…

Esta vez notó la cara de él pegarse en su espalda, sintió sus ojos cerrados, mientras el cuerpo de ella se agitaba intentando evitar que saliese la risa que la recorría. En ese momento Orlando abrió algo más la boca sobre su piel y los dientes ligeramente se hundieron en la carne, lo hizo unos segundos hasta recuperar la concentración y volver a calmar su pene, pero la vagina se cerró apretándole dentro y de nuevo le obligó a otro esfuerzo heroico para detener lo que comenzaba a ser una reacción nuclear en cadena.

-Lo siento. –le dijo al separar la boca de su piel.

Ahora ella jadeaba rítmicamente.

-Muérdeme más fuerte.

Esperó unos segundos mientras la escuchaba. El sonido de su jadeos le deleitaba. Muy suave se escuchó acompañándola en ellos, exhalando el aire sobre su espalda. La mordió de nuevo.

-Más fuerte… un poco más…

-Como tú quieras -dejó que la inteligencia militar viajara hasta la base inferior, siguió jadeando al mismo ritmo que ella, y obedeció, volvió a clavarle los dientes, la escuchó gritar mientras las contracciones en la vagina le indicaban claramente que se estaba corriendo, colocó sus dedos en los lugares sagrados y no le consintió relajarse, mientras la acariciaba, su miembro seguía moviéndose y acusando los espasmos del interior, sus dientes buscaron otro lugar, cerca, para hundirse de nuevo, y su miembro, cada vez más excitado, buscaba, de forma irracional, ahondar más en el cuerpo y ella respondía pegándose a él con el mismo objetivo. En una de las últimas contracciones de un orgasmo de Hesperia se corrió gimiendo con ella.


Cuando recuperó el aliento salió lentamente y se movió para levantarse.

-Voy a quitarme esto, quédate así por favor, no te muevas. 

Al poco ella escuchó sus pasos y le sintió de nuevo pegado a su espalda, su mano volvió a la vulva. 

-Déjame jugar un poco más, me encanta tocarte cuando estás así

-Hrrrrgggg… bueno, pero… eso debe estar como si me hubiera sentado sobre un postre de gelatina.

-Un símil acertado –le rugió ahogadamente en la nuca- y me encanta. 

Volvió a deslizar los dedos por los pliegues empapados y suaves. Escuchó algunas tímidas expresiones de protesta que pronto cambiaron a gemidos y continuaron hasta convertirse en nuevos jadeos, presionó sus labios y notó perfectamente cómo se cubrían de almíbar.

-Enciende alguna luz, a mí podría darme una descarga. –Hesperia alargó la mano y buscó en el cabecero, poco después, una pequeña luz les iluminaba desde un extremo de la cama, se giró hacia él, mientras Orlando seguía de costado, apoyado en su brazo izquierdo.

Se le ocurrió una idea.

-¿De qué película es esto? 

Sacó la mano y se deslizó el pulgar por los labios haciendo morritos.

Hesperia rió la ocurrencia.

-No me imaginaba que te gustaba la nouvelle vague y también te faltan labios para parecerte a Belmondo. Pero era fácil.

-Ya, y seguro que pronuncias el título mucho mejor que yo. ¿Y esto? ¿Lo reconoces? -deslizó el dedo indice por la mejilla de ella dibujando dos lineas en forma de arco una arriba y otra vertical…

Hesperia pensó un poco pero le llego la imagen de pronto.

-Ya lo sé. “Alien versus Depredador”. –rió- Las marcas que se hacían con la sangre del alíen muerto.

La boca de Orlando se acercó a besarla.

-Exacto. Y ahora, fíjate bien, te dejaré dos intentos. –se mojó los dedos de nuevo, compuso una expresión de pena, cercana al llanto, y se pasó los dedos por la cara desde la frente hasta cruzar la boca semiabierta. Después volvió con los dedos a sus labios y los lamió.

Ella le miraba impactada.

-¿No lo sabes?

-¿Cómo no iba a saberlo? Ha… sido… perfecto, lo has imitado con una exactitud que asusta. Me encanta Blade Runner…  y esa escena de Roy es preciosa.

Se dejó invadir por el halago, sabía que lo había dicho en serio, Hesperia era más dada a la franqueza que a la cortesía. Sus ojos se llenaron de gratitud al besarla de nuevo. 

-Sabía que no necesitarías los dos intentos. Dime algo… ¿qué película de las que he hecho te gusta más?

La escuchó suspirar mientras sonreía.

-“El Señor de los Anillos”, sin duda, la primera es perfecta, no hay forma de encontrarle fallos… es una locura de perfección: la historia, los diálogos, los decorados, todos los actores. Creo que es una de las mejores películas que se ha rodado. 

Otras de las que has rodado podían haber sido mejores, mejores diálogos, mejores historias, pero es normal, no deja de ser un trabajo y no todas pueden ser obras de arte. A veces había cosas inexplicables, como cuando vi en el cine “El Reino de los Cielos”, no entendía nada, parecía una burla lo que habían hecho con tu personaje, un Superman medieval, me decepcionó mucho a pesar de todo el dinero y los actores tan buenos, pero después la versión extendida me reconcilió con la película, se entiende mucho mejor tu personaje y todo lo que pasa. En “Troya”, estabas muy guapo como Paris, la película no estaba mal, el paisaje de Malta, el vestuario… pero no hay comparación, la mejor para mí es “La Compañía del Anillo”.

-¿Sabes que un actor sólo ve como pequeños destellos? A veces no tienes la más remota idea de lo que va a salir.

-Sí, eso he oído.

-Eliges, tienes que elegir… unas veces se acierta…

-No puedes quejarte de tus elecciones, has conseguido participar en unas cuantas de las películas más vistas y más taquilleras de la historia…

-Bueno… quizás… no sé, ¿crees que hubiera podido hacerlo mejor?

Ella le acercó para besarlo.

-Fuiste un joven soldado muy creíble en “Black Hawk Derribado”. …Y el pirata más guapo y más tierno de cuantos han poblado el celuloide. Me gustó mucho "El Buen Doctor", un ejemplo de película sencilla, de bajo presupuesto pero muy bien construida y muy desasosegante, ¡Estabas tan joven y con esa carita de bueno! Creo que no te has equivocado… y eres muy bueno… lo acabo de ver. –le besó de nuevo- Déjame salir, me gustaría ir a lavarme.

-De ninguna manera. –ella le miró algo sorprendida mientras notaba de nuevo su mano bajo las sábanas- Parece que las buenas críticas tienen el mismo efecto que la adrenalina… - le sonrió con cariño y empezó a besarla en el cuello.

-Lo que parece es que no vamos a dormir demasiado esta noche.





8/31/2024

 


     

                            

                                                Var Al

                                                        

                                                                Una historia de Star Wars

        "Para Var Al, que hizo memorable este terrible 2024, y para George Lukas que nos regaló otra galaxia donde habitar con nuestra imaginación. Tomo prestados sus conceptos, objetos y a la orden Jedi."





Mi padawan se hunde cada día un poco más en el lado oscuro y no puedo hacer nada. Ni siquiera puedo pedir ayuda a mis antiguos maestros.

Acude conmigo cada mañana al Consejo y se sitúa respetuosamente detrás. Nada en su conducta, en sus gestos hace sospechar aún a nadie

La mirada torva, la mirada muerta, los destellos negros… quizá sólo los he visto yo, quizás sólo me los ha dejado ver a mí… él y yo tenemos un secreto… un secreto que nos ata… en el silencio.

Un secreto que no quiero dejar que mis antiguos maestros lean en mi mente o en la suya.


A veces dudo de si es consciente de la transformación que se está produciendo dentro de él, si la desea, si la ha buscado… o no. No me es fácil ahora saber lo que piensa.


He probado a practicar la meditación juntos, mucho más tiempo, usar la Fuerza cada vez que estamos solos, cada vez que le toco, en todos los ejercicios, agotarlo con misiones en las fronteras de La República, pero nada parece funcionar


El intuye mis esfuerzos, pero los dos fingimos que no está ocurriendo. Lo hemos vetado de la conversación, es como un gran monstruo que ignoramos pero que sabemos que acecha en la oscuridad de la habitación.

Temo que enfrentarlo puede hacerle ahondar más, que si ahora sólo es curiosidad o rebeldía, exponerlo, hablarle crudamente, que sepa que conozco lo que ocurre, hará que se abra un abismo entre nosotros y entonces me será ya imposible llegar hasta él, mostrarle caminos… Pero se me agotan las ideas y las fuerzas

Cuando me toca intento que perciba la Fuerza blanca a través de mi piel, intento que llegue hasta él, hasta su centro, a veces ha reaccionado bien, serenándose, aceptándola, pero otras veces parece que hubiera recibido una descarga, noto como un impacto que le lanza hacia atrás, noto el sudor que aparece mientras su respiración se entrecorta, noto la tensión de que no puede soportarlo, y sigo queriendo pensar que está luchando, que no quiere entregarse. La Fuerza es poderosa en él, por eso mismo el lado oscuro le tienta. La Fuerza se engrandece en él, le inunda y a la vez, él le sirve como catalizador, como un vórtice. Var Al parece multiplicar la Fuerza que recibe al devolverla, ha tenido que aprender a contenerse en las luchas, en el entrenamiento con la espada láser, porque su capacidad, su destreza, su resistencia son asombrosas. No sólo para un padawan. El lado oscuro de la Fuerza lo ha descubierto y lo quiere para sí… quiere su potencial y no escatimará en argucias para tentarlo, ¿cómo no pude presentirlo, preverlo, estar preparada?



En este tiempo también ha desarrollado dos personalidades contrapuestas, una amable y dulce, seguida a veces sin separación, de otra oscura, extraña, muda y lejana.




Para un jedi el amor está prohibido, la posesión está prohibida, la preferencia está prohibida. El sexo no, el sexo se considera algo innato, biológico, natural… se puede desear o no, se puede tener o no… es una decisión personal.

Pero se considera terriblemente incorrecto y una falta muy grave que suceda entre maestro y alumno.

Y ocurrió… de una forma natural, como si fuera una charla más, un ejercicio más, sin ningún tipo de inhibición…

Estábamos sentados uno frente al otro, con los ojos vendados, pasando las manos cerca de nuestras caras, la Fuerza nos permitía percibir los rasgos del otro, simplemente acercando los dedos y dejando que recorrieran el rostro apenas con un centímetro de separación… pero sus dedos llegaron a mi cara… y no lo evité. No quería evitarlo.

La práctica se convirtió en una caricia larga, creciente … no sólo de sus dedos, podía percibir cómo la Fuerza transmigraba entre los dos. Se acercó a besarme y yo tomé sus manos llevándolas bajo mi ropa.  Tras el primer beso, tímido, tenue, nos devoramos con ansia, sin llegar a quitarnos las vendas de los ojos tuvimos un encuentro salvaje y delicioso.

A ese encuentro le siguieron bastantes más

Tampoco hablamos de eso desde hace mucho.


Ha pasado tiempo. Pese a la transgresión que comprendo perfectamente, se ha convertido en uno de los recuerdos más bonitos y dulces que tengo de nuestra convivencia… diez años de padawan, desde el principio nos compenetramos muy bien. Pese al cansancio en el entrenamiento y en las misiones, siempre era divertido, hablábamos mucho… recuerdo cómo le costaba concentrarse, estar en silencio… Siento un gran cariño por él… ternura, también miedo…y el recuerdo de un deseo que era difícil de dominar.


Ahora estamos otra vez en un sistema fronterizo, evaluando una situación para proponer negociaciones. Hoy vi su mirada limpia otra vez, calmado, como hace tiempo, cogió mis manos y pude notar de nuevo los numerosos callos del entrenamiento con la espada láser. Cuántas veces le puse la crema remedio que nos envían de la luna de Endor en sus manos suaves y tiernas. Es inevitable para todos los jóvenes jedis, les destroza las manos. Con el tiempo sólo nos quedan los callos. 


Coge mis manos. No me pide ayuda, sólo es un gesto de cariño, creo que quizás sólo pide mi comprensión y mi confianza. Es horrible no hablar pero ese es nuestro acuerdo tácito. 




Las negociaciones han terminado con éxito y Var Al me ha hablado por fin. Va a marcharse. Me pidió que no revele sus planes, incluso cuando vuelva a Coruscant sin él, no quiere que diga nada, salvo que se marcha una temporada a meditar, no sé adonde, no sé por cuanto tiempo. Me recriminarán, me harán muchas preguntas que no voy a contestar, me someterán a observación y revaluación como maestra. Lo acepto. Por supuesto. En parte también soy responsable.


Incluso en ese momento de sinceridad y despedida no hablamos demasiado, quiero que sienta que le respeto y que confío en él, los dos sabemos que es peligroso, que se encuentra cerca del borde y al límite. Pero también pienso que debe encontrar la fuerza por sí mismo.



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Llegó un paquete con muchos tarros de la crema remedio. Escondido venía un mensaje.

“Maestra no digas a nadie donde estoy. La naturaleza me ayuda a reflexionar, me encuentro muy bien aquí, por ahora. Necesito estar lejos de las reglas, de las ciudades y de las obligaciones de un jedi, necesito estar solo y lejos de la Fuerza. He tenido percepciones extrañas, sé que lo sabes, peligrosas, perturbadoras, pero excitantes…  desenfrenadas… percepciones que disparaban mi adrenalina. Por muchos años me habéis enseñado su significado, pero sentirlo es completamente distinto. 

No temas por mí, puedo defenderme. De veras. Confía en mí.

Te enviaré más crema-remedio y mas mensajes… más adelante." 







    Le imagino allí, mimetizado con ropajes verdes entre la vegetación, con la mirada perdida en un punto mientras sus ojos verdes la reflejan, y a la vez se confunden igualmente en la floresta. 




                                            


                                                                                                   Agosto 2024