7/29/2026

 


                                El Método Boollmon (fragmento 8)


Después de un par se semanas cambió. Algunas veces se marchaba por las noches, supongo que tenía encuentros con amigos y también con chicas, no me lo decía. Esas noches normalmente no me tocaba, pero a veces aparecía en mi habitación y me despertaba. A veces en mitad de un sueño que se volvía delirante, empezaba a percibir sus manos recorriendo mi piel. Siguió obligándome a dormir desnuda, y algunas veces que no le obedecí me castigó mordiéndome más fuerte o haciéndolo una segunda vez en mitad de la noche.




A veces no podía dormir, no era frecuente pero pasé algunas noches de insomnio, lo peor de no dormir no era el cansancio, era que no podía parar de pensar en lo que estaba ocurriendo y no era compasiva precisamente conmigo. Me sentía furiosa por la forma en que él me manejaba, por no ser más lista o más fría. La primera vez, harta de dar vueltas en la cama, me levanté y estuve paseando por la suite. Salí fuera a la terraza, todo estaba en sombras y nadie podía verme aunque no me importaba, fui al frigorífico, comí algo, y después de un rato de no decidirme a hacerlo, me acerqué a la puerta de su dormitorio. Estaba allí, profundamente dormido, su respiración era muy regular, como la de un niño. Parecía un adolescente que acabara de dejar a los amigos, dormía bocabajo, desnudo, sus miembros eran largos. Tenía un cuerpo hermoso. Le miraba e intentaba unir la personalidad y el cuerpo, no era posible. Allí estaba durmiendo un niño que había crecido, su rostro, de lado, tenía la expresión de ternura e inocencia que habría contemplado su madre estos años atrás y ¿quién era en realidad?¿Cómo se había creado a sí mismo? Ese chico de rostro inocente me tenía sometida a sus caprichos, a sus manos. Y no había tenido ni un momento de duda, o de remordimiento. Tenía una absoluta decisión y claridad sobre lo que estaba haciendo conmigo.





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Volvieron a pasar los días, nada cambió durante las noches ni durante el trabajo. Igual que antes me obligaba a acompañarle a todas partes. Hizo entrevistas para la televisión, para la radio. Uno de sus clubs de fans le hizo llegar un regalo que le habían comprado. Le gustó, se sintió halagado.  Su agente le filtraba correo y e-mails, siempre dedicaba un rato a leerlos. Un día estábamos en el hotel estudiando el guión cuando sonó mi móvil, era el número de mi casa, que estaba desviado.

-¿Sí? ¡Ah, hola, qué sorpresa!…  sí… sí… muy bien… ¿Cuándo vienes? … ¿Solo un día?... ah… sí, sí claro. Te recogeré.

Miré a Oswald Boollmon, él me estaba mirando también.

-¿Qué? ¿Quién era?

- Es Frank Olssen, es un amigo mío.

-Así que es Frank.

- Frank es un fotógrafo freelance, también hace reportajes para televisión, siempre está viajando. Cuando pasa por aquí nos vemos…

-Parece que viene.

-Viene dentro de una semana, solo pasará un día aquí. 

- Y… ¿Quieres que te deje ir a cenar con él?

- Sí, él espera que me vaya a cenar…

- ¿Y…?

- Sin ataduras, cuando puede pasar por la ciudad me llama, y… nos vamos a cenar y a… mi casa.

-¡Ah! Frank Olssen es más que un amigo.

- Le parecería muy raro que esta vez fuera diferente. 

- ¿Quieres hacer el amor con él?

- Lo único que me gustaría es desaparecer.

-¿Por qué? Supongo que debe apetecerte hacer el amor, no lo había pensado pero es posible que yo te deje en parte insatisfecha. -tenía toda una gama de sonrisas y las detestaba todas-  En todo este tiempo no te he dejado ninguna oportunidad. Claro que te daré la noche libre, ¿sabes qué? Lo que me gustaría mucho es verte haciendo el amor con él.