3/03/2026



                    Orlando (fragmento Lila II)



No sé, quizá no sea un buen momento, después de haberte relajado tanto. 

-Para nada, querida doctora.

Se sentó de nuevo en el sillón articulado y tiró para que ella se sentara encima. Lila buscó de nuevo sus labios, Orlando reparó que su forma de besar era tremendamente dulce y suave, y los devolvió de la misma manera, prolongando el momento de placer y de preámbulo. Le desabotonó la bata médica y descubrió que llevaba solo la ropa interior y por cierto era muy bonita. Paseó la mirada, disfrutando de ella y pensando en los diferentes cuerpos de sus amigas y cómo los deseaba todos. Lila tenía ligeramente marcados los músculos, tenían consistencia pero no demasiada y pensó que practicaba más yoga que artes marciales.


-Respira profundamente y cierra los ojos, -empezó a pasarle los labios de forma muy suave por el borde de los de él y siguió con su cara, notaba que las cosquillas a veces eran difícil de soportar- te voy a iniciar en otra materia, imagino que tampoco conoces: el yoga tántrico y sus aplicaciones.

Orlando la miró con un poco de recelo.

-No querrás hacer las posturas del templo de Kajuraho, ¿verdad? Romy me enseñó las figuras. No creo que pudiera ni practicando durante años.

-No preguntaré en qué contexto te las enseñó.  Vaya, por poco no se me ha adelantado. -Lila rió con ganas y cabeceó- No, el yoga y el sexo tántrico es una forma de prolongar un encuentro con algunos métodos, de mejorar y alargar el placer, pero se basa principalmente en la lentitud y la morosidad, acompañar cada roce, cada momento de respiraciones yoga, eso te va alineando con el espacio/tiempo de este momento de placer, con la dimensión correcta.

 Empezamos poco a poco… deja que el aire penetre lentamente pero hasta de fondo de tus pulmones y disfruta respirando, siente que el fresco del oxígeno te invade y te llena de vida, observa internamente como te renueva, como despliega tus pulmones hasta llevarlos a su máximo tamaño, cómo te gusta esa sensación y retienes el aire cada vez más, para dejarlo salir después también lentamente.

Orlando, con los ojos cerrados, intentaba asimilar sus explicaciones y sentir al respirar lo que ella le pedía, imaginar el oxígeno y sus pulmones logrando la máxima amplitud.

Lila se levantó un momento del sillón articulado y la vio manipular el aparato de música sobre un mueble y coger algo.

-Música tantra a 528 herzios, es lo apropiado. Es relajante también pero con un punto erótico-exótico.

Volvió a sentarse a horcajadas encima del actor y se inclinó para volver a hacer lo mismo por su cuello y el comienzo de su pecho. Orlando seguía respirando como le había dicho y sentía cómo le gustaba esa sensación de sentirse lleno de aire. Todo era lento, muy lento, exageradamente lento pero le estaba encantando. 

-El sillón también es un complemento, facilita la postura. Sigue con los ojos cerrados.

Orlando notó un roce distinto, algo muy delicado y suave, diferente a los labios de ella.

-¿Qué es eso? -dijo con curiosidad pero manteniendo los ojos cerrados. Lila le besó con mucha suavidad en los párpados.

-Otro instrumento tántrico, son plumas para acariciar.

Y siguió pasándole el pequeño plumero de finísimas fibras por el pecho del actor, bajó a la axila, subió muy lentamente al hombro, de ahí pasó al cuello hasta llegar bajo la oreja derecha. El actor se removió debajo de ella, a medias por las cosquillas y por el placer, aunque siguió obedeciendo, y así mantener la respiración que le ayudaba a seguir con calma, recibiendo todas aquellas caricias.

Ella volvió a besarle de la misma forma, apenas rozando sus labios, dejando que el contacto fuera muy largo, recorriendo cada protuberancia, cada depresión, cada milímetro.

-Ahora imagina que el aire que respiras es de color y que tus pulmones se van impregnando también de él, puedes elegir el que más te guste… -le tapó un oficio de la nariz- respira más despacio y deja tu mente en blanco si puedes, piensa solo en respirar y en el color del aire, puedes también cambiar de color si quieres…

Orlando siguió respirando lentamente tal como le había dicho, intentando imaginar el aire de colores suaves y notando como aumentaba la relajación pero también la excitación erótica. Lila se levantó de nuevo, abrió los ojos, la miró como cogía algo y volvía a sentarse encima.

-Es la última vez -le sonrió- ya tengo todo, hagámoslo sin ver nada los dos. 

Le alargó un antifaz y ella se colocó el suyo, Orlando la imitó. Notó el cuerpo de ella acercarse y quedarse erguido muy cerca, buscó las manos del actor para llevarlas a su cuello, y mientras las extendía bajo sus orejas, acarició el dorso de las de él en el mismo sentido y deslizó sus dedos sobre los dedos de Orlando, y después sobre el hueco entre los dedos, llevó sus manos a los hombros y desde allí le acarició la espalda pasando las yemas sin rumbo, pero suavemente, teniendo cuidado por los moretones que había visto antes, él también se había incorporado algo del respaldo para erguirse como ella y acercarse más, así mientras seguía manteniendo la respiración pausada, notaba perfectamente en su pecho los pezones tras el sujetador, buscó las tirantas y con el índice dentro, imitando la suavidad de los roces de Lila, bajó y recorrió la prenda hasta llegar al cierre, lo abrió y se lo quitó. De forma muy suave con la yema de los dedos, igual que ella, acarició a ciegas, bajando desde el cuello, el nacimiento de sus pechos, los acunó y acarició con los dedos, después delineó el borde de los pezones antes de llegar con su boca a repetir las caricias. Pensó en lo curioso y divertido que era imaginar sus pechos y no sentir el apremio de mirarlos, La respiración de Lila era aún más profunda que la suya, aunque él procuraba imitarla y acompasarla, no le era posible, su capacidad pulmonar era increíble y él necesitaría mucho pranayama para llegar a acercarse.


Lila le ayudó para desprenderse de la toalla que aún mantenía y con alguna contorsión también, del resto de su ropa interior, después volvió a recuperar la postura sentada, con las rodillas a los lados, se acercó tanto que pudo notar el pene rígido en medio de su vulva, apenas era necesario moverse para que el roce le produjera calor y placer allí, apenas bastaba con el movimiento natural al respirar. Se abrió un poco más y notó perfectamente que su clítoris también era obsequiado con la tensa piel del actor. Para Orlando, en la base de su pene no era tan intenso pero imaginarlo sí, claramente podía visualizarlo en su cabeza, y ya había olvidado el aire de colores y hasta casi la respiración… era muy excitante y complicado continuar. La escuchó como aspiraba aire silbando con la lengua entre los dientes, el sonido lo perturbó y la tomó por la nuca para besarla con ansia, olvidando el tantrismo, pero ella volvió a recordárselo, Lila quería prolongarlo más tiempo, puso sus manos sobre el pecho de él  para notar con precisión sus respiraciones y ella le acompañó en algunas, después volvió a las suyas que eran más largas, acentuó el sonido de su respiración, y al erguirse respirando el roce de la vulva se acentuaba igualmente.

Orlando bajó una mano con cuidado y colocó la yema de su pulgar contra el clítoris y en ese momento de inhalación escucho un profundo gemido de Lila. Fue un momento de gran placer para los dos, aunque ella seguía mostrando con sus caricias lentas que quería aún prolongarlo más, y para él empezaba a ser complicado. 

Lila volvió con los labios al cuello de él y bajó de nuevo a su pecho realizando figuras curvas al azar, aunque la yema en el centro de su placer era un vórtice en sentido opuesto y a pesar de los esfuerzos por ralentizarlo cada vez notaba más su excitación y la de él. Tras un poco entendió que lo había alargado mucho y decidió dejar fluir el encuentro hacia su culmen, aunque incluso la penetración consiguió que fuera muy lenta y él aguantó de forma heroica la tardanza en desahogar el deseo mutuo y finalizar. Orlando sintió un orgasmo bastante grato y largo, y sintió que ella lo sentía igualmente, no exactamente simultáneo pero bastante cerca.

El dejó caer la espalda en el respaldo y Lila se acurrucó en su pecho mientras de forma incomprensible, aún mantenía esa respiración pausada y muy profunda que le había escuchado todo el tiempo. El le besó el cabello aunque su respiración no podía imitarla, necesitaba mucho oxigeno tras el esfuerzo y cada poco tomaba grandes bocanadas para exhalarlas al momento. 

-Mejoraré el pranayama, te lo prometo

Lila rio sin cambiar de postura, sobre su pecho. 

-… tuve un amigo que decía que sentía orgasmos en el hígado. Había practicado mucho, eso es cierto y prolongaba el coito mucho tiempo. El tenía más nivel aún, pero no se trata de una competición, sólo de buscar más placer, también de sentir cada momento, cada encuentro único y memorable.

Ella se levantó para coger el mando del sillón y lo dejó casi horizontal mientras se tumbaba a medias al lado y encima de él. Orlando aún seguía con el antifaz puesto, sonrió pensando que no se había dado cuenta y aun estaba recuperando el aliento. La acogió abrazándola.

-Bueno, cuéntame algo de ti, háblame de tu vida, quiero seguir componiendo el rompecabezas.

-A ver por donde empiezo… Eve y yo fuimos juntas al colegio y más tarde al instituto. Eve hacía alpinismo desde niña, la verdad es que le tenía un poco de envidia porque pasaba mucho tiempo en las montañas mientras yo estudiaba y estudiaba metida en mi habitación. Yo sacaba mejores notas pero ella tenía un cuerpo atlético, fibroso y fuerte -empezó a reir- creo que vas a dejar a las que tienen los mejores cuerpazos para el final, las dos están cañón.

Acabé la carrera en la capital y volví a mi casa. Fue un shock, sentía que me ahogaba en mi ciudad, no podía hablar con mis padres de lo que sentía porque no habrían entendido nada, ellos no paraban de contarme sus planes sobre mi vida, estaban eufóricos, tenían dinero suficiente para que montara una consulta privada y convencerían a muchos de sus amigos a ir, por lo que no me faltarían clientes. Me organizaron una cena con un chico que acababa de terminar también sus estudios, hijo de unos conocidos. Estaba a punto de estallar y de pronto, como una cuerda en un pozo, me cayó una proposición de Eve. No sé cómo había conseguido meterse en una expedición que iba a Nepal y como un milagro, necesitaban un médico de forma urgente. Así que saqué un montón de libros de la biblioteca para conocer lo más posible del tema y en los 15 días que faltaban los estudié como una posesa, me compré algunos más y preparé mi viaje sin decir una palabra en casa. Aunque me vieron con tanta actividad, ellos seguían con sus planes, estaban buscando un local para las consultas, sin preguntarme, es de locos. Faltaban dos días para irme a Nepal y llegaron una tarde encantados porque habían dado con el sitio ideal, creí que no podía retrasarlo más y se lo dije. Al menos no habían dado dinero ni firmado nada.

Sus caras se quedaron frías como muertas, me impactó, no los había visto así nunca. Puede que yo nunca les hubiera enfrentado, debí haber hablado antes, no sé, por mi carácter y el de ellos, era bastante difícil. Al final para no estar allí ni un minuto más, preparé el equipaje aquella noche y al día siguiente me fui a un hotel bastante lejos, no podía pasar otra noche en mi casa, y el esfuerzo para irme me dejó exhausta. Eve vino a mi encuentro y bebimos muchísimo, algo muy malo si vas a viajar tan lejos al otro día que pagamos caro, pero para nada me arrepiento. Lo necesitaba. Estaba huyendo, es la verdad, estaba largándome de una vida a la que jamás iba a volver, aún no sabía cómo lo haría, cómo iba a trabajar ni donde, pero tenía clarísimo adonde no iba a hacerlo. La huida es algo que muchas de las chicas tenemos en común, Orlando asintió, ya conocía muchas de las historias y vidas pasadas de ellas y desde luego era algo que compartían.


-Después de las expediciones en Nepal, que fueron varias me quedé sin trabajo una temporada y pedí incorporarme a una ONG, me admitieron y estuve en varios destinos, algunos bastante cerca de conflictos,  el primero fue muy traumático, era la primera vez que veía heridas de proyectiles, niños sacados de los escombros de sus casas, tener que amputar miembros, o operar de urgencia con linternas en una tienda de campaña Aunque los recuerdos de la gente, de los heridos que se recuperaban y la inmensa gratitud de sus familias lo compensaban, luego te acostumbras, empieza a ser rutinario, no ves el peligro, ni las bombas… y la verdad no percibí el peligro. Un dispensario médico es desgraciadamente algo deseable para robar, llegaron una noche mientras dormíamos… y fue muy traúmatico, no sabía lo que era sentir miedo de verdad, un miedo sólido, que te paraliza… ya no acepté estar en zonas inseguras, si pasábamos por una carretera solitaria apenas podía manejar la ansiedad, era tan horrible que tuve que dejarlo del todo. Eve me ayudó mucho de nuevo.

Eve y Cibercat se habían conocido en las montañas, habían coincidido en algunas expediciones y vieron que se coordinaban y complementaban tan bien que decidieron ser pareja de escalada, y después emprendieron alguna subida solas con los sherpas. Ciber conoció a Green y nos vinimos las 4 a Francia, su historia con el gabinete de adivinación y espiritismo cuando me lo contaron en Nepal, me pareció la leche, qué dos figuras…

Yo no tenia ni idea de ordenadores, aunque Green no me lo pidió y le parecía suficiente que fuera la médica del equipo, yo no pensaba igual, no quería ser un estorbo, quería colaborar. Primero aprendí artes marciales y kikboxing, que fueron la mitad de la terapia contra la ansiedad, en serio, lo que me ha servido de verdad es golpear el saco de arena, lo juro… y lo sigo haciendo. Las chicas me han enseñado a hackear, a pilotar, francés -rió- desde luego han sido maravillosas conmigo, han tenido una paciencia infinita…

Y le siguió contando muchas anécdotas de Nepal, las escaladas, las misiones…

2/10/2026

 



                        El Método Boollmon (fragmento 4)



Desperté después de una noche muy intranquila, me había despertado varias veces y esperaba escuchar en el silencio pasos o ruido, esperaba en tensión hasta que el sueño me vencía de nuevo. Solo recordaba fragmentos pero los sueños habían sido muy extraños. Así que tardé un poco en despejarme, en estar segura de donde estaba. Me levanté por fin y me metí en la ducha. Esperaba que Boollmon entraría en cualquier momento, pero curiosamente no pasó. Me vestí y salí hacía las estancias principales, Boollmon estaba hablando con su móvil. Fui a volverme pero me hizo señas con la mano para que me sentara, había un canal de noticias en el televisor, me senté cerca y estuve escuchando qué había ocurrido en el mundo. Uno se sentía mal si no escuchaba las noticias, era como dar la espalda a los conflictos, a la gente que sufría..., pero escuchar las noticias te hacía revolver el estómago. Y mi estómago no las necesitaba para estar revuelto.

Oswald llegó y se sentó en el sofá a mi lado.

- Nos vamos en diez minutos. El tiempo que tarde en camuflarme.

Tengo que decir que el disfraz fue muy logrado, una boina le cubría casi toda la cabeza, unas gafas negras muy grandes le cubrían bastante de su cara y se había pegado una barba pequeña y extraña que le deformaba el óvalo. Ropa amplia y oscura. A mí me hubiera costado trabajo reconocerle. Bajamos al aparcamiento y me pidió las llaves, quería conducir mi coche. Supongo que había estado informándose porque no titubeó mucho. Llegó al centro, y buscó una dirección.

- Tenemos una cita aquí. 


Reconocí la tienda, aunque nunca había entrado, era demasiado cara. Intenté no parecer apabullada, y comportarme con naturalidad, no tenía ni idea de qué había pensado. Nos atendió una joven vestida y maquillada perfectamente. Oswald le dijo que era el estilista con el que había hablado y que yo era su cliente, le habló del estilo que le gustaba y los dos estuvieron un rato comentando del tema. Aunque alguna vez se dirigían a mí, era evidente que yo estaba fuera de sus negociaciones. Yo no pensaba en eso, lo cierto es que estaba admirada de la actuación, la chica, en ningún momento, tuvo un atisbo de que la situación no era verdadera. Creo que Oswald le había dicho que yo había heredado mucho dinero o algo así, y que había contratado sus servicios. Por primera vez tenía que esforzarme por no sonreír.

Por fin se dirigieron a mí, tuve que asumir mi papel. Me hizo probarme infinidad de prendas, y combinarlas, probarme distintos complementos, docenas de zapatos. Oswald empezó a seleccionar cosas, cuando me desvestía y me quedaba en ropa interior, me miraba a los ojos. Ya sabía que significaba aquella mirada: -Recuerda por qué estás aquí. Mírame para que pueda saber cómo te sientes.

Seguimos bastante rato más. Por lo menos, pensé, la ropa que le gustaba era cómoda, y no completamente diferente de lo que yo solía usar, quizá un poco más hippie, más juvenil. Alguna cosa extravagante, y mucho adorno. Seleccionó también algunos vestidos para fiestas y actos de tarde, bolsos, ropa interior. Era incapaz de calcular cuanto costaba todo aquello. Finalmente le extendió un cheque y le dio la dirección del hotel para que lo enviaran. La dependienta, extraordinariamente feliz, me dio un afectuoso abrazo, y me deseó la mejor de las suertes. Creo que le dije que era encantadora y que me había ayudado mucho.

Pensé que volvíamos al hotel pero fuimos a comer, Boollmon me tenía otra sorpresa reservada para la tarde.

  • Aquí no me dejaran acompañarte, quedaría un poco raro. Lo he pagado por internet, tienes la cita a nombre de la Sra. Illne, pensé que te gustaría el detalle.
  • ¿Qué es lo que van a hacerme?
  • Un paquete “Aniversario de Bodas”. ¿Sabes como son las depilaciones brasileñas? –La sonrisa que no se borraba de sus labios no me auguraba nada bueno.
  • No. No lo he hecho nunca.
  • Ellas te lo mostraran.
  • Oswald ¿no habrá pensado tatuarme o algo así?

Comenzó a reír. 

–No, te juro que nada de lo que te hagan durará mucho. Lo único que verán los demás es que tienes un corte de pelo nuevo.

  • No quiero cortarme el pelo
  • ¿No quiero? ¿De verdad? Siento decirte que yo sí quiero. Tienes que empezar a moverte, porque la hora de tu cita es ya. Y apaga un poco las llamas de los ojos para parecer una clienta normal. Dezh, me gusta esa expresión: “No quiero”, me estimula. Espero oírla a menudo.


   Al igual que la tienda de ropa, el centro estético era para un círculo reducido de             mujeres. Me recibieron en una salita blanca y lujosa. La chica que comprobaba mi              cita empezó a sonreír y me recordó con terror a la sonrisa de Boollmon.

-¿A qué no se imaginaba el regalo de aniversario? ¡Qué pícaro es su marido! Se informó de todo lo que hacíamos. Es una suerte tener un marido tan animado.

- No lo sabe usted bien.

- Marla la acompañará durante el circuito. -Leyó desde el ordenador- Primero le haremos la depilación, después, tratamientos faciales, envoltura de chocolate corporal, termas, masaje relajante con aromaterapia... Se lo va a pasar muy bien y tendrá un relax completo. Disfrútelo


    La cita duró también varias horas aunque fueron, salvo la depilación,                                francamente agradables.

    Volví al hotel en un taxi. Subí a la suite. Boollmon vino hacia mí con la misma                 sonrisa entre morbosa y burlona con la que me había despedido.

-¿Qué? ¿Ha sido muy doloroso?

Tardé en contestarle. 

- Un poco

- Las llamas se han apagado. Deben haber sido buenas durante el relax. Veamos si han cumplido bien mi encargo.

Me moví hacia atrás para que no me tocara. 

-¿Qué? ¿Qué es esto? ¿Un conato de rebeldía? No puede ser. ¿Quieres revisar nuestro pacto? ¿Dezh? -Mi mirada ardía hacía sus ojos- No, claro que no. Han vuelto las llamaradas, ven, acércate, quiero verlo.

 Expulsaba el aire por la nariz y apretaba los dientes, no podía evitarlo.

-¿Dezh? Acércate.

Seguía mirándole con la misma furia pero mi cuerpo se movió hacia delante.

-Acércate más, un poco más, voy a bajarte la cremallera. 

Estaba atrapada, llena de ira, estaba tan enfadada conmigo misma que me sentía febril, allí estaba, con ese tipo que jugaba conmigo. Completamente en sus manos, podía hacerme lo que quisiera, yo no iba a irme del estudio, no iba a abandonar mi trabajo. Yo lo tenía claro y Oswald Boollmon también. Salvo resoplar, apretar los dientes e inflamar el aire entre  él y yo, no podía hacer nada. Me di la vuelta para que me bajara la cremallera, Boollmon me giró, me dejó frente a él de nuevo, pegada a él. Pasó sus brazos a mi alrededor y empezó a buscar la cremallera, me olía. Sentí que me dolía la garganta. Me quitó el vestido y todo lo demás y me llevó a la cama. Se tumbó para mirar si su petición se había hecho correctamente. Mi pubis se había quedado sólo con un poco de vello, con una silueta que él había elegido. Aparte del dibujo en el monte de venus, puedo asegurar que no quedaba ni uno más.

-Ha quedado perfecto. La piel está todavía algo enrojecida. Me recomendaron una crema que te aliviaría por si la irritación duraba un poco. 

-Démela.

-No. Voy a ponértela yo.




10/17/2025

                                     VAR AL   IV    



La niebla fue ampliando la imagen y fue apareciendo un cuerpo desnudo. En la piel del cuerpo musculado se veían numerosos tatuajes… empezaron a escapárseme las lágrimas… creíamos que nos estaba mostrando un futuro ineludible pero de pronto, al seguir mirando aquel cuerpo pude por fin respirar.

-¡Var no eres tú! ¡Var no eres tú! No son tus tatuajes, son distintos, no están los más antiguos y no reconozco ninguno. ¡No puedes ser tú!

Var miró hacia la imagen y por bastante tiempo estuvo estudiándola, no podía llegar a ninguna otra conclusión aunque lo que veíamos era completamente irracional.

-¿Tenías un hermano gemelo? ¿Cuando entraste en la orden?

-Apenas lo recuerdo… tendría cuatro o cinco años… no creo que tuviera un gemelo, a la fuerza debería acordarme de él… aunque apenas tengo recuerdos de mi familia… mi madre abrazándome por última vez, …es como una foto, un grupo pequeño diciéndome adiós… pero no… no lo creo…

Le pasé el pulgar bajo sus ojos, aún estaban húmedos. Y después besé allí donde le había secado las lágrimas, besé sus párpados…

-Sólo puede haber dos posibilidades, o tienes un hermano gemelo o te clonaron, quien sabe cuándo o dónde. Quizás cuando te eligió la orden, o quizás una vez dentro.

De pronto el rostro de la niebla se estremeció y nos miró. ¿Podía ser cierto? ¿Tendría capacidad para vernos? Parecía que sí. Por un momento pareció convulsionar, y el cuerpo de Var empezó a repetir las convulsiones, como un espejo.  Noté cómo había entrado en su mente, pude notarlo perfectamente, mostrando incomprensión. Le preguntó por qué yo no estaba muerta. Var Al reaccionó increíblemente rápido y hábil, le dijo que había encontrado un lugar donde la Fuerza podría hacerle el sith más poderoso que había existido nunca, que yo no importaba, que era un instrumento para canalizar la Fuerza, que ese rito era necesario. De forman sorprendente le creyó. Y le tentó. Var supo que ofrecerle ese poder le nublaría la mente.

    Por alguna extraña razón, la conexión entre los dos, de pronto, era más sólida, más profunda que conmigo. Aunque a mí sí me llegaban de forma tenue las sensaciones de esa copia de él. Era un clon. La ambición, el poder le dominaban y quería ese poder sólo para él. 

Var siguió en comunicación, gracias a los conocimientos adquiridos le convenció de su subordinación, de que el ofrecimiento de ese poder a él era sincero, que se conformaría con ser un lugarteniente. Tras un poco se cortó la comunicación.

Var me miró.

-Viene hacia aquí. Está montándose en su nave. No está lejos.   

Mentalmente le dije que siguiera con esa estrategia. El clon no debía saber cuáles eran sus verdaderos pensamientos. 



Estábamos exhaustos, nos quedamos tumbados sobre la losa, calculo que una hora hasta que Var percibió cómo la nave estaba bajando y se quedaba junto a la de él. Var bajó y se vistió. Pocos segundos más tarde su copia entraba desde el pasadizo


-Desobedeciste. Era una orden


-Necesitaba a mi maestra para que la la Fuerza pudiera traspasarme. No vale nada, la destruiré después, cuando hayamos terminado. Pero… puede que no, empiezo a ver en ella un sometimiento completo, creo que querrá venir con nosotros cuando termine el rito. No debe preocuparte. Podremos controlarla. 

Ahora debes probarlo tú. 


Yo aún seguía sobre la losa, desnuda, se acercó, dejó sus ropas jedi en el suelo y se subió. Se colocó de rodillas encima de mi, quería desviar la mirada pero sus rasgos la atrapaban y estuve estudiando su cara. Era idéntico aunque había una malignidad en sus ojos que no se podía ignorar.

-¡Vamos! Repite el rito. ¿A qué estás esperando?

Toqué su cuerpo y respingó. Era posible que por mucho tiempo no había sentido el contacto de una mano humana, quizás nunca. La Fuerza que ascendía desde la losa empezó a aumentar ligeramente. Teníamos una intuición de que debíamos hacer exactamente eso… pero en absoluto sabíamos qué iba a pasar. 

Toqué su pene, aún no tenía consistencia, creo que todo le resultaba nuevo y en cierto sentido, molesto, ajeno.

Var le dijo mentalmente que intercambiáramos la posición. Se quedó tendido y yo me puse de rodillas entre sus piernas.

Para mí tampoco era fácil concentrarme en el sexo y practicarlo con él… de pronto estaba seca, sin deseo, sin motivación… era idéntico a Var, sin embargo sus gestos, sus arrugas mostraban crueldad, superioridad, indiferencia y desprecio hacia mí. Dudé… no iba a ser capaz…. Var me entendió con claridad… se acercó.

El clon estaba colérico y mentalmente vertía su incomprensión y su enfado en la mente de Var Al.

Se subió a la losa y de rodillas  pegado a nosotros, comenzó a besarme, miré hacia sus ojos y encontré el rostro que conocía, su dulzura, su deseo, su cariño… reinició mi cuerpo. De alguna manera esas sensaciones entre los dos motivaron al clon y su miembro comenzó a endurecerse en mi mano. A pesar de sus sentimientos y su enfado, no podía sustraerse a la naturaleza, como cualquier ser humano. A través de la conexión entre los dos, creo que sentía por primera vez el deseo hacia alguien. 

Var bajó a mis pezones y mi cuerpo entonces recobró todo el estímulo, comencé a mojarme entre las piernas del clon, que no entendía, pero estaba disfrutando de los movimientos rítmicos de mi mano.

Tras un tiempo me coloqué más arriba para penetrarme, sólo me acerqué un poco mientras Var seguía besándome y deslizando la lengua por mi cuello. Me acerqué únicamente lo suficiente para poder hacerlo sin tocar su cara, sus brazos o cualquier otra parte de él.


La fuerza que se había ido acrecentando un poco lentamente, se encendió, volvimos a ver la niebla iluminada alrededor nuestro. Mientras el pene del clon vibraba dentro, me estremecí en una contracción parecida a un orgasmo, Var Al y el clon parecieron sentirlo. Sorprendió al clon, parecía que nunca había experimentado el placer, aunque intentaba ocultarlo.

La Fuerza fluía a través de la losa y nos traspasaba, como antes. No quería mirarle y desviaba la vista, pero como si existiera una fuerza gravitatoria, giraba de nuevo la cara y contemplaba sus rasgos, maravillándome de cómo los dos eran idénticos y tan diferentes, su rostro a veces también me miraba. De pronto en sus ojos hubo un sobresalto, percibí a través de la conexión mental con Var que algo no iba bien, algo estaba ocurriendo dentro de él. En su piel observé como manchas grisáceas que aparecían en distintos sitios y crecían mientras se volvían más oscuras. Lo observaba sin reaccionar. Var sí lo hizo, tiró de mi y me quité de encima, nos quedamos observando a un lado, mientras la mente del clon entendía que la Fuerza lo estaba destruyendo a una gran velocidad.

Var percibía en él el miedo y el fin, sintió compasión y le cogió la mano.

-Lo siento. Hubiera querido transformarte, ayudarte a abandonar el odio y enseñarte la felicidad de la bondad, de ayudar. Te crearon de mí, sin yo saberlo nunca. Lo siento. Espero que te transformes en una energía pura o quizás te reencarnes, quizás en otro jedi…

El cuerpo del clon empezó a desintegrarse y volverse polvo que ascendía de la losa, lo ultimo en disolverse fueron sus ojos verdes. En los últimos instantes percibimos un tenue sentimiento de comprensión y agradecimiento, tras lo cual desapareció por completo, incluso el polvo se micronizó ascendiendo y desapareció antes de tocar el techo de la cueva. Nos quedamos inmóviles por tiempo, intentando asimilar todo lo que había ocurrido allí.







La vuelta a Coruscant unos días más tarde motivó una gran expectación en el Consejo. Teníamos que explicar qué había ocurrido con Var, los motivos de su marcha, mi desaparición más tarde… y la gran cantidad de información que habíamos conseguido.



Habíamos tenido tiempo de elaborar una historia bastante creíble, omitiendo lógicamente muchas partes. Esta vez no era posible guardar silencio. Var habló del clon, algo que conmocionó bastante a los maestros. Pensamos que si el autor estaba alli, se delataría de alguna forma, pero no ocurrió. Puede que no fuera nadie del Consejo o llevara años fuera del planeta o incluso que no viviera ya, aunque teníamos la intuición de que había sido alguien de la orden jedi. Contó cómo había contactado con él, que había sido duro soportar la persuasión y los ofrecimientos, fingir que los aceptaba…pero se había mantenido fiel a la orden… el clon en su arrogancia había dado por hecho que le había convencido.  Después les relató el descubrimiento del templo y el comportamiento de la Fuerza en aquel lugar, lo que había provocado que sus mentes se enlazaran… que hasta entonces no tenía la menor idea de quien era salvo que era un líder sith… cómo había llegado de pronto al templo, la sorpresa de ver alguien idéntico y no entender nada…  y lo que le había ocurrido al ser atravesado por la Fuerza. Les explicó el motivo de haberme llevado, para ocultar que no había cumplido la orden que le dieron Les contó que a través de la conexión mental con el clon había averiguado donde estaban los principales centros sith. Yo corroboré todo lo que estaba contando y pude ver una gran admiración entre los maestros aunque le recriminaron enérgicamente por haberlo hecho todo sin consultarlo.


Pidió hacer las pruebas para alcanzar el grado de maestro y se fijó la fecha para el mes siguiente. Le prepararon unas pruebas duras, conociendo lo que había sucedido, su huída, su acercamiento a los siths, lo que había aprendido en los distintos templos, no querían que para él supusiesen un paseo cómodo y se esforzaron para que demostrara tanto su capacidad como su lealtad o su convencimiento sobre la vida que había elegido y que emprendería en cuanto terminaran.

Aún así el resultado de ellas fue muy notable y el Consejo le nombró maestro con gran satisfacción. Como todos los nuevos maestros y maestras, le enviaron a pasar un mes sobreviviendo solo en el mundo helado de Hoth. Después de eso vino con gran energía a intentar olvidar aquel frío abominable en los brazos de bastantes maestras. No podía evitar que yo percibiera los encuentros y su placer, así como él percibía mis sonrisas. Tampoco yo podía evitar que sintiera mis encuentros con otros maestros. Mientras dure nuestra conexión mental, estaremos duplicando nuestros momentos de sexo y placer. No está mal. A los dos nos gusta sentirlo en la distancia y no siempre como convidado de piedra, hemos aprendido a percibir los labios del otro, uniéndose, resulta realmente excitante.

Nuestra conexión mental sigue bastante estable, aunque intentamos no usar la telepatía para comunicarnos, algo que nos obligaría a más explicaciones. Además es bueno darnos espacio, reservar un poco de intimidad y sentir la soledad, dejando al otro que también la sienta, con el convencimiento de que estará bien, cumpliendo las misiones que nos encarguen.



A mí me han asignado una nueva padawan, una adolescente muy brillante y muy respondona, me recuerda a veces a él y también a mí hace muchos años. Quiere avanzar muy rápido como casi todos los jóvenes padawans. Tengo que esforzarme en no reír ni sonreír cuando se enfada pero será una buena maestra a su debido tiempo, tiene por delante bastantes años de entrenamiento.

Pronto Var Al también tendrá un alumno a su cargo. Este es el camino, esta es la vida que hemos elegido.


Sólo nos hemos guardado un secreto más. Un propósito que nos hemos comprometido a cumplir.


Nos encontraremos al menos una vez por año en el templo jedi de túneles que se bifurcan. 





Octubre 2025